lunes, 1 de julio de 2013

Nada más efímero que la mentira.

Como humo se disipan todos los tiempos compartidos
cuando la verdad emerge, en implacable latido.
No será tu centro mi centro por más que quieras
anudar los minutos de un reloj de arena
por más que tus palabras pretendan ser diana,
enclave de mi única atención.
Mi mundo no es tu mundo, - ni lo será-
aunque impregnes de su aroma tu divagar.
Como mis calles no serán tus calles
aunque tus pies caminen mis huellas
o tu sombra se deslice por ellas.
Nada más efímero que la mentira

cuando el tiempo cura sin rencores sus heridas. 

3 comentarios:

Mos dijo...

Estoy completamente de acuerdo con este poema. Y es que, afortunadamente, el tiempo cura casi todo.
Un abrazo de Mos desde la orilla de las palabras.

Darilea dijo...

Todo lo cura el tiempo menos el resentimiento eso perdura en la piel de la memoria.
Besitos Maribel :)

A. Elisa Lattke Valencia dijo...

Algunas veces hay que vivir con ellas y otras mentirse para seguir viviendo.

Un beso.